jueves, 18 de mayo de 2017

96º ASALTO: EL DE LA VERGÜENZA (incluido en Deantología)

EL DE LA VERGUENZA
Los canapés fueron desapareciendo de la bandeja, hasta que sólo quedó uno. La conversación variaba de un tema a otro, sobrevolando siempre por encima del dichoso canapé, sin que nadie se atreviese a cogerlo. Venga, comeos el último, alentaba el anfitrión. Cómetelo tú, no, tómatelo tú, que yo no puedo más. Yo estoy lleno, decía un invitado. Y yo, repetía como el eco otro, y otro, y otro. Más de uno giraba la cabeza y lo miraba con gula, pero si algo sobraba en esa mesa era educación y así el triste canapé permanecía intacto, mientras la velada llegaba a su fin. ¿Os ayudamos? Los invitados, y sus abrigos, se marchaban y los anfitriones recogían. No os preocupéis, si no tardamos nada. Besos. Abrazos. Hasta la próxima. Todo estaba delicioso. Y así el canapé, revenido y frío, acababa sus días en una bolsa de basura. Será después, ya de noche, cuando un hombre al que los palos que da la vida le han quitado cualquier tipo de pudor, rebuscando entre los desperdicios de los contenedores algo que llevarse a la boca, encuentre el último canapé, ese que todos llaman el de la vergüenza.


¡Cómo pasa el tiempo! Este es uno de los dos micros que me incluyeron en "Deantología: la logia del microrrelato" hace 4 añitos: 138 relatos de 69 autores diferentes, recopilados por Manu Espada y Rosana Alonso, en un recorrido por la mayoría de los blog de microrrelatos.

Deantologia: la logia del microrrelato (Talentura Libros, 2013).  Más sobre Deantologia: la logía del microrrelato en:

2 comentarios:

  1. No es que el mendigo sea grosero o maleducado, es solo que, ajeno a protocolos absurdos, la vergüenza no existe cuando el hambre apremia.

    Otro buen texto.

    Saludos y saludes.

    ResponderEliminar
  2. Cuando lo escribí (2012) el hambre apremiaba bastante en este país y aunque ahora parezca que no, que ha vuelto la prosperidad, todavía hay mucha gente que lo está pasando mal. No hay que bajar la guardia. Gracias por la visita, Julio David.

    ResponderEliminar

98º ASALTO: OLA DE CALOR (INCLUIDO EN LA MICROENCICLOPEDIA)

Ola de calor* Desde que volviste, las temperaturas no paran de subir y los poetas se evaporan al sol, dejando un charco de letras sobr...