domingo, 25 de noviembre de 2012

56º ASALTO: TRAMPA PARA MUSAS

Microrrelato seleccionado en el mes de octubre en el Concurso No te enrolles de La voz de rioseco, inspirado en la siguiente fotografia:



Coloque sobre la mesa un objeto que pueda atraerlas, por ejemplo, un vaso con dos dedos de whisky. Preferiblemente de al menos 5 años. A las musas les gusta la calidad. También puede poner un paquete de tabaco. Entre escritores fumar está bien visto. En cualquier caso, no olvide lo principal: papel y bolígrafo. Otra opción es utilizar un  ordenador. Si se decanta por esta alternativa, procure que no disponga de conexión a Internet, distrae a las musas. Ponga música, si lo desea. Mejor clásica o en un idioma incomprensible. Por supuesto, huya de los cantautores. A las musas les espantan. No se demore más y escriba lo primero que se le ocurra. Por ejemplo: La noche es oscura o Jaime ama las gambas o Se despertó. Intente continuar. Si no se ve capaz, arrugue la hoja y empiece de nuevo, pero no deje el folio en blanco o las musas acabarán escapándose. Añada otra frase, aunque no guarde relación. Tropecé con un dinosaurio en la escalera. En cualquier momento pueden caer en la trampa. Mi vecina es una extraterrestre. ¿Nota cómo se acercan? Continúe. No las distraiga. Siga escribiendo. ¿Ya las atrapó? ¡Ahora no pare!


Puedes leer en La voz de rioseco los relatos seleccionados cada mes.

lunes, 5 de noviembre de 2012

55º ASALTO: PRACTICANDO EL MICRORRELATO VISUAL*

REBOBINANDO

Me pareció que se aburría con mi conversación, así que rebobine atsah le otnemom ne euq aíbah odartne ne le rab y odot le odnum oívlov erbos sus sosap.

“Hola, tu cara me suena”, le dije de nuevo con aire decidido. Esta vez me la ligo, fijo. 


 LA VUELTA

*Aprovechando las herramientas del microrrelato que Manu Espada está publicando en La espada oxidada, he rehecho estos dos micros. La verdad es que los micros visuales son todo un mundo por explorar y Manu lo hace como nadie.

99º ASALTO: MAR DE AMORES

MAR DE AMORES Después de horas y horas de llorar a mares, el apartamento se había inundado por completo. Llamé al seguro, diciendo que...