jueves, 5 de abril de 2012

51º ASALTO: MANOS ARRIBA



Desesperado, entró en el banco con una peluca rubia y unas gafas de sol. Gritos, sirenas, horas de negociaciones. Uno a uno fue soltando a todos los rehenes, hasta que por fin el director acabó concediéndole el préstamo al diez por ciento. Salió con una mano arriba y una batería de cocina de acero  inoxidable en la otra. 

Esta es mi aportación a la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quereís leer microrrelatos de otros autores también indignados podéis visitar los blog: La colina naranja
y Explorando Lilliput precusores de la inicitiva. 

4 comentarios:

  1. Qué buen relato, el detalle final, el de la batería de cocina, le pone el broche.

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    1. Y es que quién no tiene una batería de cocina del banco... o un juego de cuchillos, otro clásico. ME alegro que te guste, Elisa.

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  2. La cuestión: al final ganó el banco ¡cómo no! ahí está esa batería para demostrarlo.

    Besitos

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    1. Los bancos siempre ganan, se quedan con la casa y además se la sigues debiendo. Una gran parte de la culpa de la situación actual es suya. En fin...

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