martes, 4 de diciembre de 2018

107º ASALTO: CORRE, CORRE, QUE TE VAN A ECHAR EL GUANTE




Corre, corre, que te van a echar el guante
En cuanto salgo del banco, me deshago del pasamontañas y la pistola de juguete, me pego el dorsal al pecho y, con el botín en la mochila, me disuelvo entre la marabunta de corredores que, en ese momento, toman la salida delante justo de la sucursal. El plan es perfecto, correr camuflado entre la multitud y abandonar la carrera una vez cruzado el puente, justo donde he aparcado el coche. Qué emoción. Poco a poco voy adelantando a algunos atletas y, antes de llegar al puente, ya tengo muy cerca al grupo de cabeza. La adrenalina corre por mi cuerpo a mayor velocidad que en el atraco y pienso que es una lástima abandonar justo ahora. Así que sigo corriendo hasta alcanzar a todos y cruzar la meta, entre aplausos. Cuando bajo del pódium, la policía me está esperando; la medalla no dejo que me la quiten. 


Relato seleccionado en el VI concurso de microrrelatos de la San Silvestre Salmantina. El podíum fue para Ander Balzategui (Oro), Patricia Collazo (Plata) y Modes Lobato (Bronce). Todos los relatos seleccionados se pueden leer AQUÍ.


viernes, 23 de noviembre de 2018

EL COMBATE DE LOS VIERNES: DON JUAN RAMÓN JIMÉNEZ VS. DON RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

Hay quien piensa que esto del microrrelato es una moda y un invento de las redes sociales. Hoy, en los Combates de la Toalla, dos pioneros del género, dos maestros, dos autores de cuando el microrrelato ni siquiera se llamaba microrrelato.
A mi izquierda, desde Moguer, el poeta del mar, el hombre que inventó a Platero, el premio Nobel de literatura… ¡don Juan Ramón Jiménez con “La caja torcida”!
A mi derecha, llegado desde las vanguardias, el señor de las gregerías, el inventor del tweet, el gran… ¡don Ramón Gómez de la Serna con su Carnaval!
Ya saben: comenten, compartan sus opiniones, apuesten por su favorito y, sobre todo, disfruten del combate.


LA CAJA TORCIDA, DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
Tenía la manía bella de lo derecho, lo recto, lo cuadrado. Se pasaba el día poniendo bien, en exacta correspondencia de líneas, cuadros, muebles, alfombras, puertas, biombos.
Su día era un sufrimiento terrible y una espantosa pérdida de tiempo. Iba detrás de familiares y criados, ordenando lo desordenado. Comprendía bien el cuento del que se sacó una muela sana de la derecha porque tuvo que sacarse una dañada de la izquierda.
Cuando se estaba muriendo, suplicaba a todos que le pusieran exacta la cama en relación con la cómoda, el armario, los cuadros.
Y cuando murió, el enterrador le dejó la caja torcida en la tumba para siempre.

INVENCIÓN DEL CARNAVAL, DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
En aquel primer Carnaval del mundo, cuando aún no existían más seres humanos que los que componían la primera pareja, Adán sintió ganas de disfrazarse para dar broma a Eva, y tomando un pámpano, le abrió los dos agujeros de los ojos y lo convirtió en careta. Después envolvió su cuerpo en grandes hojas de tabaco y de esa guisa se dirigió a Eva.
Eva, un poco sorprendida ante aquella voz de falsete que le preguntaba con insistencia: “¿Quién soy?, ¿quién soy?”, respondió:
–¡Pedro!


En la página de facebook de La toalla del Boxeador se puede votar y ver los resultados.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

GANCHO DE IZQUIERDAS: LOS IMPUESTOS (GANADOR SEMANAL EN CUENTA 140)


Este gancho de izquierdas ha sido elegido ganador semanal del Concurso Cuenta 140 de El Cultural, sobre “los impuestos. 

Pese a que el empresario contaba con los mejores asesores fiscales, todas las declaraciones de amor le acababan saliendo a pagar.


Se pueden leer los relatos seleccionados y participar en el concurso semanal en la web de EL CULTURAL

lunes, 12 de noviembre de 2018

106º ASALTO: ESTADÍSTICAS


ESTADÍSTICAS
A partir de 1977 los meteorólogos estadounidenses comenzaron a denominar a los huracanes con nombres masculinos, en lugar de utilizar únicamente términos femeninos como se venía haciendo hasta entonces. Tras más de tres décadas de estudios y análisis, el departamento de Estadística ha podido comprobar que los efectos producidos por Amanda, Bárbara o Carmen no son ni más ni menos devastadores que los generados por Douglas, Eddy o Félix. Sin embargo, también hay datos que confirman que Gilda, Hillary o Irene siempre acaban provocando, en el corazón de la población masculina de la Costa Este, una extraña sensación de melancolía que perdura durante varias semanas.
Incluido en Microenciclopedia ilustrada del amor y el desamor, Talentura Libros. Ilustración de Nacho Gallego

lunes, 5 de noviembre de 2018

105º ASALTO: EL MUNDO AL REVÉS



El mundo al revés

Papá intentaba modular la voz, ponerla ronca si hablaba el lobo o aguda cuando respondían los enanitos, pero lo hacía fatal y confundía las historias: lo mismo le probaba el zapato a Blancanieves que envenenaba a Caperucita. A veces se le escapaba una lágrima y tenía que ayudarle a seguir, hasta que poco a poco me hacía la dormida. Con los ojos cerrados le oía salir del cuarto y encender la tele. Al rato, cuando todo parecía en calma, me asomaba a hurtadillas, apagaba la tele, le quitaba los zapatos, le arropaba con una manta y le daba un beso. 

El mundo al revés fue seleccionado en el programa Wonderland, de RADIO 4

viernes, 2 de noviembre de 2018

EL COMBATE DE LOS VIERNES: MANU ESPADA VS. AGUSTÍN MARTINEZ VALDERRAMA

Hoy, en el combates de la toalla, dos de los autores que más seguíamos y más punch tenían durante la época dorada de los blogs, se enfrentan cara a cara con los micros con los que ganaron el concurso de la Ser, Relatos en Cadena, en 2010 y 2011: Manu Espada, y su Rueda de Reconocimiento, contra Agustín Martínez Valderrama, y su Carne Rebozada.

Desde entonces, Manu no se ha bajado del ring y ha publicado Zoom (Paréntesis, 2011, reeditado por Talentura en 2017), Personajes secundarios (Menos cuarto, 2015) y Preticor (Cuadernos del Vigía, 2018). Agustín, en cambio, después de Sentido sin alguno (Talentura, 2013), uno de mejores los libros de microrrelatos que he leído, parece que colgó los guantes y, lamentablemente, le hemos perdido la pista. Disfruten del combate y apuesten por su favorito.
Disfruta del combate.



RUEDA DE RECONOCIMIENTO, DE MANU ESPADA
Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era aquel cerdo del callejón. El policía asintió con la cabeza y le dio el retrato a otro agente. 'Dicta una orden de busca y captura', le dijo. A la semana siguiente, me llamaron para una rueda de reconocimiento. Me pusieron tras un cristal y entraron cinco hombres. “¿Cuál de ellos lo hizo?”, me preguntaron. Dudé un instante, pero después de examinar los ojos de todos lo tuve claro: “El de la camisa azul”. A los otros cuatro los soltaron, pero yo seguí al del jersey rojo hasta su casa. Saqué las tijeras y le dije: “¿Te acuerdas de mí?”.



 

















CARNE REBOZADA, DE AGUSTÍN MARTÍNEZ VALDERRAMA
La cena se enfriaba en la mesa y nuestro vecino seguía igual. Desnudo, subido en una silla y con una soga al cuello. A veces, bajaba y deambulaba cabizbajo por la habitación. De aquí para allá. De allá para aquí. Luego volvía a subirse, se anudaba la cuerda y colocaba los pies en el filo. Así llevaba toda la tarde. Nosotros, desde la ventana, lo observábamos expectantes. Papá decía que sí. Mamá decía que no. Pero el hombre, que si sí, que si no, no se decidía nunca. Al final, corrimos las cortinas y nos sentamos a la mesa. La carne rebozada fría no vale nada.


¿Con cuál se quedan?
 También pueden votar en el Facebook de La toalla del boxeador.

viernes, 12 de octubre de 2018

EL COMBATE DE LOS VIERNES: MONTERROSO VS ARREOLA


Hoy, en los combates de La toalla, dos de los padres del microrrelato, dos auténticas bestias del género: Augusto “Dinosaurio” Monterroso, con La mosca que soñaba que era un águila, y Juan José Arreola, “el Tigre de Jalisco”, con su Sapo. ¿Tú por cuál apuestas?


EL SAPO, de Juan José Arreola
Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.
Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.


LA MOSCA QUE SOÑABA QUE ERA UN ÁGUILA, de Augusto Monterroso
Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.
En realidad no quería andar en las grandes alturas, o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

107º ASALTO: CORRE, CORRE, QUE TE VAN A ECHAR EL GUANTE

Corre, corre, que te van a echar el guante En cuanto salgo del banco, me deshago del pasamontañas y la pistola de juguete,...