viernes, 15 de diciembre de 2017

ESTAS NAVIDADES REGALA AMOR

Estas Navidades regala AMOR, regala la Microenciclopedia.

Pídela sin gastos de envío y con libro descatalogado de Regalo en la  librería online La Clandestina, de Talentura Libros, o en La casa del libro


sábado, 2 de septiembre de 2017

MICRORRELATOS INÉDITOS EN QUIMERA


En el número 405 la revista literaria Quimera han incluido algunos textos inéditos míos en la sección dedicada dedica al microrrelato "Los pescadores de perlas".  

Después de un verano muy exitoso, más contento no se puede estar, la verdad. No se me ocurre mejor forma de cargar las pilas para el empezar el curso. Podéis ojearla aquí, pero no olvidéis de acudir al quiosqo a comprarla. Rápido que se agota.

domingo, 6 de agosto de 2017

99º ASALTO: MAR DE AMORES


MAR DE AMORES

Después de horas y horas de llorar a mares, el apartamento se había inundado por completo. Llamé al seguro, diciendo que se había roto una tubería, y me enviaron un chico de color que había llegado a España en una patera y por las noches vendía rosas por los bares. Se zambulló en el salón y se encargó de todo. Achicó el agua, pintó las paredes, restauró los muebles y hasta devolvió al mar los peces que habían aparecido boqueando bajo la cama. Sin embargo, el olor a salitre no se ha ido del todo y algunas noches, cuando la marea vuelve a subir, me regala las rosas que le sobran y me lleva en brazos hasta el dormitorio para que no me moje.

#UnMarDeHistorias

martes, 27 de junio de 2017

FINAL ANUAL RELATOS EN CADENA. EDICIÓN 2016-17

 10 meses, 100 palabras, 6.000 €, más de 25.000 textos recibidos a lo largo del año, solo 10 finalistas y mucha, mucha ilusión. 


 El próximo lunes, 3 de julio, a partir de las 18.00h, final anula de Relatos en Cadena (X edición), el Concurso de microrrelatos de la Ser y la Escuela de Escritores. 
Que los dinosaurios repartan suerte...



MICRORRELATOS FINALISTAS DEL CONCURSO RELATOS EN CADENA. EDICIÓN 2015-16

Junio
Desaparecer
Salvador Terceño Raposo 
Sin beso de buenas noches se dormía cada noche en su litera sin colchón, con un fontanero polaco, con la boca salada y una pelea de gatos en la barriga. Soñó un tiempo que su madre regresaba, hasta que el hambre devoró incluso sus sueños infantiles. Nadie hablaba de ello pero él había hecho un inquietante descubrimiento: la gente del barracón –probablemente, toda la del campo– adelgazaba progresivamente hasta que un día ceniciento desaparecía. Llegaban nuevos compañeros y vuelta a empezar.
Tras tanto tiempo allí, adelgazando sin desaparecer, llegó a creerse invisible y una mañana, convencido de que pasaría desapercibido, caminó feliz hacia la valla.

Mayo
Volver a empezar        
Ernesto Ortega
El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. La vegetación se ha ido extendiendo por el asfalto hasta sepultar por completo la Quinta Avenida y el Madison Square Garden. Ahora los animales campan a sus anchas por Central Park, mientras ellos pasean de la mano, completamente desnudos, sin ningún pudor, bajo la sombra de los árboles. Nunca han sido tan felices. Al fondo, como últimos vestigios del pasado, las siluetas de los rascacielos medio derruidos alertan de la historia. Por eso, cuando esa maldita serpiente vuelve aparecer bajo sus pies, ella, sin temor alguno, la coge con sus propias manos y la parte en dos.

Abril
Imagina
Xanti Ramírez Quintana
El traje era auténtico. Las hombreras anchas, los pantalones desteñidos… todo pensado para pasar desapercibido. Escondió el revólver en la tobillera y subió las escaleras hasta la plataforma de lanzamiento. Era el encargo más raro que había recibido en la vida, pero supuso que el viejo Paul tendría sus motivos, y un trabajo era un trabajo… Activó el campo de curvatura cuántico e introdujo la fecha y lugar de destino: Nueva York, edificio Dakota, 8 de diciembre de 1980.

Marzo
Apariencias
Belén Sáenz Montero 
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega y los mamparos se habían derretido dejando paso a un resplandor verde, que adoptó luego la forma de un ente viscoso invisible, que se derramó por los pasillos, que ascendió a la segunda cubierta, que atravesó el comedor de gala y que penetró en el camarote. Mientras hacía como que escuchaba esta sarta de excusas, Lois Lane se levantó de la litera, encendió un cigarrillo, arrojó al hombre los calzoncillos de superhéroe y, otra noche más desde que zarparon en luna de miel, se asomó sola por la escotilla para ver amanecer.

Febrero
Cumpleaños
Martina Polo Barrachina 
En el lugar más recóndito de la isla encerró a los piratas que mamá le había presentado. Luego, subió al torreón del castillo y allí dejó dormidas a todas las princesas que conocía. Cogió las cosquillas y las metió sin cuidado en un cajón, y soltó al unicornio y a los dragones y ni siquiera giró la cabeza para mirar cómo desaparecían. Encogió a los gigantes y a las hadas les quitó la varita y les cortó las alas. Hecha la limpieza general, cerró los ojos y sopló las velas.

 Enero
Niña mala
Anaïs Baranda Barrios
¡No quiero volver a verte nunca más! ¡Me tienes harta, eres mala, muy mala! La agarró del brazo intentando poner la mayor cara de enfado que sabía y se dirigió a la habitación. ¡Mira cómo tienes todo! ―gritó mientras la zarandeaba― ¿quieres que lo haga yo también? ¡Egoísta! ―sentenció dándole un tortazo. Abrió la puerta del armario y la arrojó dentro: “¡A ver si me dejas en paz un rato!” Cerró de un golpe y acto seguido la niña, con las mejillas empapadas en lágrimas, se sentó sobre la cama con la mirada fija en el armario donde acababa de encerrar a su muñeca.

Diciembre
Imborrable
Pepe Cano 
Te quiere, mamá. Pliego el papel respetando los perfectos dobleces que ella ha hecho. Lo devuelvo al sobre. Sentado en el sofá, con la mochila del instituto aún colgada del hombro, intento llorar. No me sale. Hace rato que no me sale. Que procure perdonarla… Pateo la mesa de cristal como si eso desdibujara mi rabia. Como si estuviera escrita con la tinta de los bolis borrables. Se hace añicos con un estruendo exagerado. Las astillas se me clavan al cubrirme los ojos. No me importa. Necesito ocultar las facciones azuladas y el vaivén de su cuerpo suspendido desde una viga del techo

Noviembre
Hiperrealismo
Ricardo Hierro 

No era el mar pero se le parecía. Quizá el azul resultaba impostado, demasiado luminoso. El pintor decidió oscurecerlo. Corrigió a trazos rápidos la pintura. Se alejó un par de metros del caballete y miró complacido la obra. Fue entonces cuando el estudio se llenó de aroma a marea. Se espumó la tarde. Un pez de plata brincó desde el lienzo y, de un certero bocado, le arrebató el pincel.

Octubre
Planta infantil
Patricia Collazo González
Al otro lado de la ventana, pasan dos señoras regordetas, aunque Nico opina que son dos vacas. Tampoco nos ponemos de acuerdo con respecto al hombre de barba. Él cree que se trata de un cachorro de ornitorrinco. Menos aún si nos centramos en el coche de carreras. El muy terco dice que es ¡una cuadriga romana!
Al final termino echándolo de mi cama. Él se levanta remoloneando y dice que mañana volverá a visitarme. Y que le diga a mis nubes que se porten mejor. Yo muevo el tubito del suero que se ha puesto en medio, y sigo observando mi trocito de cielo.


Septiembre
Presente
Ruth Bozal Callejo 
El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca del anciano. De niño pasaba horas, espejo contra espejo, preguntándose por ese grueso punto marrón a su espalda, por la insistencia con que su madre exigía al peluquero otro repaso para dejar visible la peca. “Si es que tiene el mismo remolino imposible que su padre” justificaba la mujer ante el resignado barbero. Siempre el cuello al aire, nunca una bufanda que pudiera taparlo. Incluso en casa, ya los dos solos, el lunar ocupaba su sitio. En cuanto murió su madre se deshizo de él, pero aún conservaba el lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba.

jueves, 15 de junio de 2017

98º ASALTO: OLA DE CALOR (INCLUIDO EN LA MICROENCICLOPEDIA)


Ola de calor*
Desde que volviste, las temperaturas no paran de subir y los poetas se evaporan al sol, dejando un charco de letras sobre la acera. Un verso fortuito se está propagando por la ciudad, algunos dicen que tú lo provocaste. Las farolas se encienden solas y las nubes explotan en el cielo como palomitas de maíz. En casa he tenido que poner el aire acondicionado al máximo. El consumo de energía se me ha disparado y una bala me ha rozado el corazón. En la tele alertan de la ola de calor y del color de tu vestido. Yo he comenzado a arder de pasión.

*Microrrelato incluido en la Microenciclopedia ilustrada del amor y el desamor, Ernesto Ortega - Nacho Gallego (TALENTURA LIBROS)

martes, 23 de mayo de 2017

97º ASALTO: VOLVER A EMPEZAR (Ganador semanal en Relatos en Cadena)

foto tomada de la web

VOLVER A EMPEZAR
El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. La vegetación se ha ido extendiendo por el asfalto hasta sepultar por completo la Quinta Avenida y el Madison Square Garden. Ahora los animales campan a sus anchas por Central Park, mientras ellos pasean de la mano, completamente desnudos, sin ningún pudor, bajo la sombra de los árboles. Nunca han sido tan felices. Al fondo, como últimos vestigios del pasado, las siluetas de los rascacielos medio derruidos alertan de la historia. Por eso, cuando esa maldita serpiente vuelve aparecer bajo sus pies, ella, sin temor alguno, la coge con sus propias manos y la parte en dos.

Muy feliz de volver a aparecer por el Concurso " Relatos en Cadena" de la Ser. Hubo un poquitín de emoción (y de suerte) y logré pasar a la final mensual. Aquí podéis votar por el relato que más os guste del mes de abril, en la web de la escuela de escritores, donde además de "Volver a empezar", también están "Evolución natural", de Javier Regalado, "Por mí y por todos mis compañeros!", de mi buen amigo Manuel Menéndez y "Al siguiente intento", de Álvaro Abad.


Para votar: 

jueves, 18 de mayo de 2017

96º ASALTO: EL DE LA VERGÜENZA (incluido en Deantología)

EL DE LA VERGUENZA
Los canapés fueron desapareciendo de la bandeja, hasta que sólo quedó uno. La conversación variaba de un tema a otro, sobrevolando siempre por encima del dichoso canapé, sin que nadie se atreviese a cogerlo. Venga, comeos el último, alentaba el anfitrión. Cómetelo tú, no, tómatelo tú, que yo no puedo más. Yo estoy lleno, decía un invitado. Y yo, repetía como el eco otro, y otro, y otro. Más de uno giraba la cabeza y lo miraba con gula, pero si algo sobraba en esa mesa era educación y así el triste canapé permanecía intacto, mientras la velada llegaba a su fin. ¿Os ayudamos? Los invitados, y sus abrigos, se marchaban y los anfitriones recogían. No os preocupéis, si no tardamos nada. Besos. Abrazos. Hasta la próxima. Todo estaba delicioso. Y así el canapé, revenido y frío, acababa sus días en una bolsa de basura. Será después, ya de noche, cuando un hombre al que los palos que da la vida le han quitado cualquier tipo de pudor, rebuscando entre los desperdicios de los contenedores algo que llevarse a la boca, encuentre el último canapé, ese que todos llaman el de la vergüenza.


¡Cómo pasa el tiempo! Este es uno de los dos micros que me incluyeron en "Deantología: la logia del microrrelato" hace 4 añitos: 138 relatos de 69 autores diferentes, recopilados por Manu Espada y Rosana Alonso, en un recorrido por la mayoría de los blog de microrrelatos.

Deantologia: la logia del microrrelato (Talentura Libros, 2013).  Más sobre Deantologia: la logía del microrrelato en:

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